jueves, 19 de noviembre de 2009

El País, la Alianza de Civilizaciones y los Derechos Humanos


El diario El País publicaba el pasado martes 17 de Noviembre un interesante artículo acerca de las relaciones diplomáticas entre algunos gobiernos europeos del área Mediterránea y los países del vecino Magreb. Bajo el llamativo título “Látigo para Cuba, bálsamo para el Magreb”, el periodista Ignacio Cembrero, especialista en temas del Magreb, escribía lo que se puede considerar en toda regla como un duro ataque a la actitud permisiva de la Diplomacia Española (y, de pasada, la francesa) para con los quebrantos de los Derechos Humanos llevados a cabo por los gobiernos autoritarios que rigen los designios de los vecinos países magrebís. El argumento principal del ataque: “las diplomacias occidentales, y en especial la Española, actúan rápidamente cuando de defender los Derechos Humanos en América Latina se trata –sic-, mientras miran para otro lado e incluso tienen una actitud cómplice cuando son los gobiernos dictatoriales de los países magrebís (Túnez, Marruecos, Mauritania, etc.) quienes lo hacen”. Para apoyar esta tesis, el autor del artículo, demostrando sus profundos conocimientos sobre el tema, lo dota de toda una serie de datos y relatos de sucesos que demuestran a las claras este trato permisivo, este mirar para otro lado, y esta actitud cómplice, de los gobiernos español y francés para con los devaneos autoritarios de los gobiernos magrebís en materia de Derechos Humanos. Un buen artículo, sin duda.

Ahora bien, ¿es oro todo lo que reluce en este artículo? Tratándose del diario El País, la pregunta es, obviamente, una pregunta retórica. En este artículo, como en tantos otros, tiene casi más importancia aquello que se oculta, que aquello que se dice, al menos para entender la intención del mismo, que no es otra que el ajuste de cuentas de la redacción de El País con la diplomacia española encabezada por Miguel Ángel Moratinos. El propio artículo así lo deja claro de manera sibilina en un momento del mismo: “Cuando dos meses después El País fue vetado en Marruecos, las autoridades españolas permanecieron calladas”. ¡Acabáramos! Resulta que el diario El País ha sido vetado por la monarquía absolutista marroquí y que, ni Moratinos ni nadie, salió en su defensa. ¿Puede haber mayor afrenta a la cuadrilla mafiosa liderada por Cebrián y sus palmeros?, ¿Después de tantos servicios prestado al PSOE los traicionan de semejante manera? No, la mafia no entiende de perdones ni de relaciones diplomáticas. Para la mafia, el que la hace, la paga, máxime si se trata de traidores. Ya le ocurrió en su momento al mismísimo ZP por sus concesiones a un grupo mediático-empresarial rival del Grupo Prisa en el tema del fútbol de pago, y ahora ha llegado el turno de ajustar cuentas con Moratinos y los suyos. Todo el artículo, en realidad, trata de eso: un ajuste de cuentas de la mafia prisaica con la diplomacia española. Sabido esto, lo podemos comprender perfectamente.

Es por ello que El País saca a relucir un tema tan delicado como es la complicidad de ciertos gobiernos europeos con los tiranos magrebís, pero sin entrar en ningún momento a realizar un análisis profundo de los fundamentos reales que sustentan estas relaciones de complicidad, un análisis que bien podría hacer cabrear, y mucho, a alguno de los accionistas y/o socios publicitarios del diario. Peor aún, que podría llegar a escandalizar a cualquier ciudadano/a con un mínimo de consciencia política y preocupación de lo que ocurre en el mundo. No, eso no se lo puede permitir El País. Una cosa es rendir cuentas con los traidores, y otra muy distinta tirar piedras sobre el tejado de uno. Así pues, el artículo se limita a zanjar las causas de estas relaciones argumentando para ello el interés de España y Francia por sacar adelante esa entelequia Zapateril que ha venido a ser llamada “Alianza de Civilizaciones”. Según el periodista del diario, “La Alianza de Civilizaciones, lanzada en 2004 por el presidente del Gobierno español, antepone la estabilidad del mundo árabe y, de paso, la lucha contra el terrorismo a las buenas intenciones proclamadas por Zapatero en sus discursos –sobre Derechos Humanos-. En el fondo esa alianza consiste, en muchos casos, en estrechar lazos con unos regímenes dictatoriales que son, en buena medida, los causantes de la radicalización de la juventud”. Ergo, si la diplomacia española actúa de manera cómplice con los quebrantos a los Derechos Humanos que se suceden de manera sistemática en los países del Magreb es, simplemente, porque está interesada en llevar a buen puerto la Alianza de Civilizaciones de Zapatero. Quede claro.

Ahora bien, ¿cualquier persona con un mínimo de sentido común puede creer semejante majadería? Está bien que el diario El País busque una salida en falso para salir sin un rasguño del embolado en el que él solito se ha metido desde el momento en que utiliza un tema tan peliagudo como éste para rendir cuentas con la diplomacia española actual. Está bien incluso que el diario El País piense que algunos de sus lectores creerán que Zapatero y sus colaboradores son lo suficientemente idealistas, y tienen el suficiente afán de protagonismo histórico, como para mirar para otro lado mientras se mancillan los Derechos Humanos de millones de personas sólo por ver como su “gran” idea “alianza-civilizatoria” sale adelante en la praxis política del mundo de nuestros días. Estamos tan acostumbrados a que el diario El País trate a sus lectores como a analfabetos funcionales, gente a la que se puede engañar, mentir y manipular impunemente, que no nos vamos a escandalizar por ello. Sin embargo, la lógica nos dice que el argumento de la “Alianza de Civilizaciones” no es más que una patraña con la que ocultar las verdaderas razones que sustentan esta complicidad de los gobiernos europeos con los ataques a los Derechos Humanos de los gobiernos magrebís: el interés económico-comercial y el control de los flujos de migración. Unas razones que, obviamente, el diario El País prefiere no sacar a colación, por lo incómodo e inmoral del asunto.

Resulta, por ejemplo, que España es el segundo proveedor de Marruecos y su tercer cliente, con unos intercambios comerciales cercanos o superiores a los 2.000 millones de euros anuales tanto en importación como en exportación. Empresas tan dinámicas como Gamesa, Fadesa, Repsol, Endesa, Altadis, Telefónica, y, según la vicepresidente del Gobierno, otras 900 pequeñas y medianas empresas, están firmemente implantadas en Marruecos (Del Pino, 2007). En general, la Comunidad Europea absorbe más del 70% de las exportaciones de los países magrebís y les facilita más del 60% de sus importaciones. Y sólo los cuatro países europeos de la orilla norte del Mediterráneo (España, Francia, Italia y Portugal) representan casi dos tercios de estas cifras. Otra característica destacada es el hecho de que, a pesar de su intensificación en los últimos años, la naturaleza de las relaciones bilaterales sigue respondiendo a un patrón clásico de relaciones Norte- Sur, en el que los países menos desarrollados proporcionan mercados para los bienes de consumo y de equipo de los países desarrollados y suministran, a cambio, materias primas y recursos naturales (hidrocarburos argelinos, fosfatos y productos pesqueros marroquíes, principalmente), así como mano de obra, ya sea a través de la emigración, ya a través de la deslocalización de actividades industriales intensivas en mano de obra (en el caso de Túnez y Marruecos, en el sector textil principalmente, y crecientemente en la industria de componentes para automóviles), reforzando la dependencia comercial y financiera (Martín, 2004). En consecuencia, los intercambios comerciales intramagrebíes no alcanzan el cinco por ciento del total del volumen de negocio de estos países. Por ejemplo, Marruecos sólo importa el 5% de su energía de Argelia, a pesar de ser Argelia un país exportados de energía. Marruecos apenas está presente en los mercados tunecinos de productos en los que tiene ventaja comparativa, como la pesca, que Túnez importa de Italia. Argelia compra la mayor parte de sus textiles en España, Turquía o China, despreciando la industria tunecina y marroquí, y el 40% de sus importaciones agroalimentarias vienen de España y Francia, y así con un largo etc. Ante un panorama de este tipo, ¿a alguien le puede extrañar el trato mimoso y cómplice que los gobiernos de los países del área Sur de la Unión Europea dan a los gobiernos dictatoriales del Magreb? No, no se trata de nada que tenga que ver con la “Alianza de Civilizaciones”, se trata, simplemente, de lo mismo de siempre: alianzas sí, pero económicas y comerciales, con mucho dinero de por medio y muchos intereses que defender en uno y otro lado por los respectivos gobiernos. Ante esto, ni en el Magreb, ni en América Latina, ni en ningún otro rincón del planeta hay Derechos Humanos que valgan. Tampoco para El País, de ahí que sistemáticamente denuncie cualquier atisbo de quebranto a los Derechos Humanos que se pueda dar en países no proclives a la defensa de los intereses económicos del grupo PRISA y/o sus propietarios (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba, Nicaragua, etc.), mientras silencia, minusvalora o directamente miente acerca de aquellos que se dan en otros países donde el grupo PRISA y los gobiernos de turno son amigos (Colombia, Chile, México, etc.).

Pero sí importante es el tema de las relaciones comerciales y/o económicas, más importante aún es el tema del control de los flujos migratorios. El Magreb es la antesala de Europa para esos muchos millones de africanos de todos los países que deciden emprender el viaje migratorio hacia la soñada tierra de la opulencia occidental. Francia, España, Italia, Portugal, etc., son precisamente aquellos países que primero encuentran estos hombres y mujeres africanos en su camino hacia Europa. Sabido es que los países europeos han firmado con estos países africanos una serie de acuerdos en materia de control de los flujos migratorios por los que directamente se está comprando el control migratorio, descargando además la responsabilidad hacia los países fronterizos, así como algunos de los países de tránsito en las habituales rutas de la migración africana hacia Europa. Es decir, los países europeos ofrecen una serie de prebendas en forma de acuerdos comerciales o de acuerdos para ayuda en cooperación al desarrollo, y, a cambio, descargan la mayor parte de la responsabilidad en el control de los flujos migratorios en los países del otro lado del Mediterráneo, sin importar en absoluto el tipo de régimen que exista en estos países o las medidas y los métodos que estos países vayan a adoptar para cumplir con su parte del trato. Unos métodos que, por supuesto, no son precisamente los más respetuosos con los derechos humanos de los migrantes, sino todo lo contrario. Ergo, ¿cómo la diplomacia de estos países europeos va a preocuparse del quebranto de los DDHH en los países magrebís, cuando los propios acuerdos que firman en materia de control migratorio son invitaciones a quebrantarlos de manera sistemática mientras los países europeos miran para otro lado en su propio beneficio? No sólo es que países como España o Francia miren para otro lado, es que, además, en este asunto en concreto, miran para otro lado en su propio beneficio. Es decir, no son solo cómplices pasivos, sino cómplices activos: culpables y responsables. ¿Cómo entonces van a denunciar lo que hacen estos países?, ¿no sería eso poco menos que denunciarse a sí mismos? En este sentido, por ejemplo, han sido ampliamente criticados las medidas que la gendarmería marroquí toma contra inmigrantes irregulares que encuentra intentando cruzar la frontera con España, a los que llegan a disparar o abandonar en el desierto, o las instalaciones en Mauritania del centro de internamiento para extranjeros, criticado por las condiciones que en él se dan y financiado por el Gobierno Español. Algunas ONG hablan de un auténtico genocidio silenciado, con centenas de víctimas mortales cada año. La firma de estos acuerdos denominados de “segunda generación” (recogido en España a través del llamado “Plan África”) responde a la presión ejercida por la Unión Europea y más especialmente por España para el control de flujos migratorios. Según Itziar Ruiz, presidenta de Amnistía Intencional en España (AI), “presionar para que sean Marruecos o Mauritania quienes realicen el control migratorio está teniendo costes humanos muy altos”. Además, estos acuerdos también obligan a países de paso, como Mauritania, a que acepten inmigrantes independientemente de su nacionalidad. AI denuncia que desde 2006 hasta la fecha miles de personas acusadas de salir de Mauritania para entrar en Canarias han sido arrestadas y devueltas a Mali o Senegal, independientemente de su origen, sin poder apelar esa decisión. Muchas también han estado recluidas en el “Guantanamito” mauritano. Además, esta externalización de fronteras no está teniendo seguimiento por parte del Gobierno español. “España y la UE delegan el control de sus fronteras externas a terceros países, sin preocuparse de los métodos empleados para llevar a cabo sus órdenes”, señala un informe de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA). De hecho, el 6 de julio de 2006 el Gobierno español aprobó una partida de 10,5 millones de euros de ayuda a Marruecos para control de fronteras sin imponer ninguna condición relativa a los derechos humanos (Sánchez Aroca, 2009). Obviamente, como decimos, sabiendo esto, se puede saber también que España, Francia, etc., no van a denunciar jamás que en el Magreb se quebrantan los DDHH humanos cuando son ellos mismos quienes invitan a estos países a quebrantarlos en busca de un control migratorio que beneficia únicamente la visión política y económica que los países europeos tienen de sí mismos.

Así que no, que el diario El País, a través de su “experto” en temas del Magreb, no nos venga con cuentos, ya sabemos todos los cuentos, nos han dormido con todos los cuentos. Nada tiene que ver, o muy poco, el tema de la Alianza de Civilizaciones con la vista gorda que ciertos gobiernos europeos, entre ellos el español, hacen con los ataques que sobre los Derechos Humanos se hacen desde ciertos países del Magreb. Aquí lo que importa es el negocio empresarial-comercial por un lado, y que no entren negros ni moritos ilegales por el otro. Así es la cosa. Si para ello hay que ser cómplice del quebranto a los DDHH humanos en los países del Magreb, se es, sin problema moral de ningún tipo. Ahora bien, el diario El País no puede sacar estas cosas a relucir. Sería poco menos que poner de manifiesto a las claras la indignidad que subyace tras el capitalismo, y las economías liberales que rigen los países tanto de un lado como del otro del Mediterráneo. Sería poco menos que reconocer que el capitalismo liberal antepone los intereses comerciales a los derechos humanos, así como trata a los humanos como mercancías y no como personas con derechos como tales. No, el diario El País no puede hacer jamás semejante revelación. Se puede castigar a los traidores sí, se puede ajusticiar a los que no comen de la mano de Don Cebriáncone, pero jamás a costa de poner en peligro la gallina de los huevos de oro de la que viven todos, unos y otros, los gobiernos de ambos lados de la frontera y los propietarios, accionistas y asalariados paniaguados de PRISA, es decir, el capitalismo explotador de personas y pueblos. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Si hay que cantarle las cuarenta al señor Moratinos, se le cantan, si hay que usar para ello un tema tan delicado como la complicidad con el quebranto de Derechos humanos por sistema, se hace, pero siempre a la manera de El País. Es decir, con sus intereses empresariales como único objetivo y con la manipulación, el sesgo informativo y la desinformación por bandera.

A otro perro con ese hueso de la Alianza de Civilizaciones, señor Cembrero. Que aquí ya tenemos los testículos llenos de vello.

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[1] Del Pino, D. (2007): “El mes del Magreb de la política exterior español”. Afkar Ideas Nº13. Marzo.


[2] Martín, I. (2004): “El desarrollo de los intercambios económicos entre España y el Magreb desde la segunda mitad de los noventa" (pp. 68-70), en el libro Atlas de la Inmigración Marroquí en España, Bernabé López García y Mohamed Berriane (dirs.), Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos, Universidad Autónoma Ediciones, Madrid.


[3] SÁNCHEZ AROCA, I. (2009): “El gobierno compra el control migratorio”. Periódico Diagonal. Mayo.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Prostitutas


No, aunque resulte extraño por el título de este artículo, no voy a hablar de esas mujeres que, por diversas circunstancias, unas más trágicas que otras, se ven obligadas a vender su cuerpo a cambio de dinero. Por estas prostitutas tengo el mayor de los respetos, y en muchos casos hasta un fuerte aprecio. Pido perdón incluso por el uso que voy a hacer de este término con un afán claramente despectivo. Seguramente no lo merezcan. Pero hay ocasiones en que el lenguaje te dota de una libertad que la moralidad personal no te permitiría. Esto es, que use la palabra prostituta para atacar la indignidad de ciertas personas, no es más que un recurso lingüístico, nada que ver con el insulto a las verdaderas prostitutas, algo que jamás haría. Quede claro.

Con este artículo en realidad quiero atacar sin piedad a esa otra clases de prostitutas (las indignas y miserables de verdad) que nos invaden cotidianamente a través de los medios de comunicación, tanto en prensa, como en radio, como en televisión. A esos periodistas, reporteros, opinantes, articulistas, presentadores de informativos y demás fauna que se someten inescrupulosamente a los designios de las empresas que les pagan para promover el odio, el ataque ideológico, la mentira, la calumnia, la manipulación y la falsedad contra todo aquello que no es del gusto de sus jefes, según la línea marcada ya desde el mismo momento en que firman su contrato de trabajo. Esos personajes repugnantes que tanto daño hacen a la sociedad, prostituyendo su libertad de expresión a cambio de unas cuantas monedas, convirtiendo el derecho a la información del conjunto de la ciudadanía en un obsceno derecho a la manipulación del conjunto de la sociedad por parte de los amos de los grandes conglomerados mediático-empresariales. Aquellos que a cambio de un sueldo y algo de reputación profesional (también hay putas con buena fama por la excelencia de sus servicios), son capaces de transformar la información en un mero proceso continuado de creación de opinión, según lo que le ordenan sus amos, que a la vez son también sus proxenetas y los clientes que gozan de sus servicios.

Aquellos que siempre estarán dispuestos a levantar su voz contra todos aquellos que les manden quienes les pagan, esgrimiendo como pretexto para ello su derecho a la libertad de expresión e incluso sus convicciones ideológicas personales, pero que jamás, digo bien, jamás, se atreverán a levantarla en contra de esos que llenan cada fin de mes sus cuentas bancarias por más que sean éstos quienes estén perturbando su derecho a la libertad de expresión o atentando contra sus convicciones ideológicas. Aquellos que se someten y callan cuando saben que el decir lo que piensan puede costarles el puesto de trabajo. Aquellos que hacen de la auto-censura un medio de vida y de supervivencia laboral. Aquellos que se sienten como pez en el agua cuando saben que están escribiendo, hablando o transmitiendo algo; un artículo, una noticia, un reportaje, lo que sea; que de una misma vez hace felices a sus amos y les resulta satisfactorio a ellos mismos, por ir acorde a sus propias convicciones personales. Los que jamás dirán nada cuando despiden a un compañero por atreverse a traspasar el límite marcado por los proxenetas. Los que jamás tendrán el mínimo remordimiento al saber que con su trabajo están mintiendo, engañando, manipulando y sesgando el derecho a la información de millones y millones de ciudadanos.

Sí, son prostitutas, y de la malas. Prostitutas de la comunicación. Prostitutas porque aceptan someterse a la voluntad de otro a cambio de dinero. Prostitutas porque venden su mente, y hasta sus propios derechos, para que quienes les pagan puedan satisfacer sus pretensiones e intereses personales o empresariales. Personas que se prestan a poner el culo gustosamente para que sus amos puedan dominar la sociedad a su antojo. Eslabones oxidados y putrefactos de una cadena que ahoga el derecho a la información y no tiene otro fin que encarcelar el verdadero derecho a la libertad de expresión de las personas, que no es otro que aquel fundamentado en el conocimiento real, veraz y objetivo de lo que ocurre en el mundo. Individuos que inundan la opinión social de tópicos "anti-todo-aquello-que-les-ordenan-sus-amos", y que a posteriori usan esos mismos tópicos para atacar sin piedad a quienes se atreven a defender lo que sus amos les han ordenado que ellos critiquen.

Uno de los últimos ejemplos de la labor de estas prostitutas de la comunicación lo tenemos en el último artículo publicado en el diario El País por la señora Elvira Lindo: Comunistas. Sin pudor ninguno, en él la señora Lindo se atreve a juzgar y condenar a una persona que no conoce de nada, simplemente porque esa persona se ha atrevido a declararse claramente y sin ambigüedades “comunista”, y a partir de ahí a todas aquellas personas que, de una u otra manera, comulgan con las ideas de la atacada en el artículo. Eso sí, con respeto progresista.

Tirando de manual, la señora Lindo mueve uno a uno los principales tópicos anti-comunistas que cualquier adolescente sin consciencia política ninguna podría repetirte de memoria, según lo ha aprendido previamente por boca de estas mismas prostitutas de la comunicación. Los Gulag y los millones de muertos del comunismo, lo mucho que gustan los comunistas de ser asalariados de la política mientras predican sus proclamas igualitarias, la crueldad de la dictadura cubana, lo anticuadas y obsoletas que son las ideas comunistas, etc. Todo el repertorio anti-comunista que cualquier "ciudadano-de-bien" debe conocer de memoria. Me resulta increíble pensar que una persona que ha tenido gran éxito escribiendo literatura infantil, tenga que recurrir a semejantes argumentos para atacar el comunismo, más aún, para atacar a una persona que se dice comunista. Lo mínimo que se podría esperar es que al menos lo hiciese con imaginación e ingenio, con talento. Qué menos para una escritora de tanto prestigio.

Pero he ahí precisamente otro rasgo de estas prostitutas de la comunicación: someten incluso su propio talento para ponerlo al servicio de lo que la empresa espera de ellas. No importa cuán brillante pueda ser lo escrito o dicho, lo que importa es que haga felices a quienes le pagan y llenan su cuenta corriente cada mes. Lo importante es seguir haciendo méritos. Lo importante es dejar satisfecho al cliente, y contento al proxeneta, para que el uno repita y el otro no las castigue con cualquier barrabasada. Lo importante es que los padrinos estén agradecidos con su trabajo y no les retiren su protección. Todo lo demás es secundario.

No, está muy claro, a la señora Lindo no le ocurrirá como al también escritor Rafael Reig, recientemente fulminado como articulista de opinión en el diario Público precisamente por defender la condición comunista de Miguel Hernández. No, a ella no le pasará jamás esto. A ella no la dejarán nunca sin epacio para opinar por expresarse sin miedos ni tabús, por atreverse a ser fiel a sus convicciones y defenderlas, aun a riesgo de su propia estabilidad laboral.

Porque a la señora Lindo, a la cual se le presupone un cierto talante respetuoso y comprometido con las libertades y derechos ciudadanos, jamás la veremos escribiendo en El País acerca de la aberrante manipulación que continuamente tal diario hace sobre la realidad política de países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, la misma Cuba o Honduras, tan evidente y clara que cualquier ciudadano con un mínimo de consciencia política debería sentirse avergonzado, mucho más si eres parte directa de ese medio. Pero a la señora Lindo esto no le importa. Ni tampoco se atreverá a sacar algo, como sí hiciese el Roto, para cuestionar y criticar el chantaje de la empresa que le paga a sus trabajadores cuando hay ciertas negociaciones laborales de por medio. Igualmente, la señora Lindo ni se molestará porque El País brinde sus páginas para el ataque personal a quienes se atreven a cuestionar los dogmas establecidos en ciertas cuestiones por las multinacionales farmacéuticas, tal cual ha pasado recientemente con el caso de la monja Teresa Forcades, y si lo hace no la veremos escribir sobre ello: ella al fin de cuentas estará con El País... y con las multinacionales farmacéuticas. Tampoco escribirá algo, ella que va tan de progre y respetuosa con la libertad, para defender la dignidad de las personas que están a favor del libre intercambio de archivos p2p en la red, cuando alguno de sus compañeros de opinión en el diario, como ha ocurrido esta misma semana, se atreve a tratarlos poco menos que como a terroristas.

En fin, nada de esto le veremos jamás hacer a la demócrata empedernida de Elvira Lindo, la de las ideas modernas, la progresista, la que no está anticuada, la que le va tan bien, no como a los comunistas. Ella jamás morderá la mano del amo que le da de comer. Ella jamás se atreverá a criticar en público al medio que le paga o algunas de las continuas aberraciones periodísticas que desde este medio se vierten a diario en contra del verdadero derecho a la información de la ciudadanía.

Ella simplemente es una puta de la comunicación, no se puede esperar más.

domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Cambiamos las cruces en las escuelas, por fotos de Marx en las Iglesias?


Lo siento, no aguanto más. Estoy cansado, hastiado, aburrido, indignado, vamos, lo que mayormente se conoce como estar hasta los huevos. Hasta los huevos de visitar cada día las páginas de los principales medios de comunicación y tener que encontrarme con alguna nueva polémica relacionada con la Iglesia Católica. Cansado de que una institución arcaica, reaccionaria y anclada en la Europa Medieval siga teniendo un espacio público que ni por méritos históricos ni por presencia presente les pertenece. Cansado de que un grupo de fanáticos ultramontanos sigan teniendo un espacio mediático donde poder seguir atormentando a la población con sus cavernícolas ideas. Cansado de que un grupo de burgueses vestidos con sotanas sigan creyéndose con algún derecho para dar lecciones de moral a nadie, cuando precisamente si de algo ha carecido la curia Vaticana a lo largo de toda su historia es de moralidad.

Que si el aborto por aquí, que si la eutanasia por allí, que si las células madre, los condones o las píldoras pos-coitales por allá, que si los matrimonios homosexuales por acá, que si el divorcio, la abstinencia sexual o la masturbación por el otro lado. Que si manifestaciones pro-vida, que si foros de la Familia, que si educación para la ciudadanía. En fin, un peñazo de padre y muy señor mío (nunca mejor dicho). ¡Basta ya, por Dios!, ¡Basta ya! Que se metan su Iglesia por donde les quepa, que nos dejen en paz de una vez. Que se vayan todos a una isla y se hundan en ella, si quieren. Me da lo mismo. Pero que se callen de una vez. No los aguanto más.

A ver si se enteran: en mi vida mando yo, me someteré si quiero (y si no, no) a las leyes establecidas por los hombres en esto que llaman Estado de derecho, pero las leyes de Dios me las paso por el Arco del Triunfo. Si Dios hubiese escrito la Carta de los Derechos Humanos en lugar de las tablas de la ley, igual a día de hoy la cosa sería distinta. Pero no, escogieron un Dios que se mete en todo, que te dice como tienes que vivir, como tienes que morir, como tienes que follar y hasta como tienes que hacer de vientre. No es un Dios, es un Tirano. Un Dios que bendice dictadores y condena revolucionarios que viven y mueren por amor al hombre. Un Dios que permitió que su nombre se extendiese por el mundo a costa de millones de muertos, el genocidio de pueblos enteros, la erradicación de culturas milenarias y muchas otras atrocidades del estilo. Un Dios que combate el socialismo en todo el mundo. Un Dios más cercano al fascismo que a cualquier tipo de humanismo. Un Dios que debe ser muy sádico para permitir que su nombre haya sido mancillado así por quienes continuamente lo usan para permitir que el hombre siga siendo explotado por el hombre. El Dios de los mercaderes del templo. Y a eso Dios, y a esa Iglesia, ni la quiero, ni la tolero: me da asco. Ni el mismísimo demonio me daría tanto asco.

Así que lo repito: que se callen, que se callen de una puta vez. Que no hablen más. Que se encierren en sus monasterios y recen, si eso les pone. Que se reúnan cada día en sus templos y se coman las orejas los unos a los otros, diciéndose a cada momento lo buenos que son y lo bien que lo hacen, a la par de comentar con saña el castigo divino que nos tocará sufrir a cada uno de los pecadores que no creímos en ellos. Que hagan los que les dé la gana. Que no aborten, que no follen antes del matrimonio, que no usen condones, que no apliquen la eutanasia a sus familiares terminales si no quieren, que no investiguen con células madres, que no se hagan pajas, que no se rocen el sexo con personas de su mismo ídem, que se aprendan de memoria el catecismo, el nuevo testamento y cada uno de los muchos libros del antiguo. Me importa un bledo. Allá cada cual. Son libres de hacerse con su capa un sayo. Pero a los demás, a los que no los soportamos, a los que no los aguantamos, que nos dejen en paz. Que ya está bien de tanta mierda. Que se callen de una puta vez.

Por todas esas personas que han vivido traumatizadas a consecuencia de las amenazas coercitivo-existenciales que implica la noción misma de pecado. Por todas esas personas que murieron en hogueras, o, peor aún, que tuvieron que vivir con el estigma del pecador y la exclusión social que ello acarreaba sobre sus espaldas, siendo tratados como apestados, como extranjeros en sus propias tierras. Por los niños y niñas con deficiencias que fueron ocultos y encerrados en vida por ser considerados no aptos para la sociedad según el mandato de ese mismo Dios que ahora nos habla de amor a la vida. Por todos ellos y por muchos más, que se callen, que no vuelvan a abrir la boca en su puta vida más allá de sus ámbitos privados específicos.

La última de estos liberticidas funcionales, de estos amorales sistémicos, tiene que ver con una reciente sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Resulta que dicho tribunal ha creído oportuno dar la razón a una madre italiana que reclamaba la retirada de los crucifijos en los colegios públicos italianos. Claro, el Vaticano y su caverna han montado en cólera. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Sacar la cruz del lugar donde los niños y niñas se pueden formar como personas con capacidad para el pensamiento autónomo. Porque, obviamente, el Estado no tiene derecho a inmiscuirse en la educación moral de los niños/as, tal cual dijeron con el asunto de la tan traída y llevada Educación para la ciudadanía, pero la Iglesia tiene todo el derecho del mundo a estar presente de manera permanente en la misma, aunque sólo sea mediante el simbolismo publicitario que representa la cruz. Porque cada cual es libre de elegir o no la educación religiosa que quiera tener, pero con la cruz por delante aunque los alumnos –y sus padres- sean ateos, agnósticos, musulmanes, mormones, judíos, budistas o seguidores de la secta de los Abelonarios. Porque ya no sirve con que Dios esté en todos sitios metafísicamente hablando, sino que tiene que estar también de modo permanente y obligatorio en las escuelas. Porque un niño no puede crecer sin tener a Dios en su vida, aunque sólo sea, si es que sus padre son unos desviados de la vida, mediante una cruz en su aula.

Y dice el portavoz de la Conferencia Episcopal Española que quitar la cruz de las escuelas es un ataque a la libertad. Que la cruz es un símbolo de libertad, un símbolo que representa a unas creencias que respetan y valoran la vida del ser humano desde su nacimiento hasta la muerte. Que es muy triste querer recluir a la religión al ámbito privado a través de una sentencia “injusta y discriminatoria”. Pero se equivoca monseñor de cabo a rabo, para millones de personas en todo el mundo la cruz no es símbolo de libertad sino de opresión. No es símbolo de vida, sino de muerte. Su retiro no es algo triste, sino gozoso. Y la sentencia no es antidiscriminatoria, sino todo lo contrario: viene a corregir la discriminación, mediante el ataque a la libertad religiosa y a la laicidad del Estado, que supone la cruz en las escuelas.

Porque la cruz representa para esos millones de personas el mismo símbolo que llevaban colgando de sus hábitos los inquisidores, el mismo símbolo que esgrimían desde el Vaticano mientras miraban para otro lado con los crímenes del nazismo, el mismo símbolo que sacaba bajo palio a dictadores y el mismo símbolo que bendijo guerras y golpes de Estado contra luchadores por la libertad en el mundo entero. El mismo símbolo que adoraban y argumentaban como base de su poder señores de la talla de Franco o Pinochet, y tantos, tantísimos otros. La misma cruz con la que la élite eclesial hondureña ha bendecido el Golpe de Estado fascista que ha causado ya decenas de muertos, miles de torturados, centenares de detenidos políticos y otros actos de “amor a la vida” en el país a causa de la represión. El mismo símbolo en nombre del cual se ha perseguido y castigado a toda una corriente teológica que no optó por el sometimiento a los poderosos sino por el amor por el prójimo y el apoyo a los más necesitados del planeta, desde el análisis necesariamente político que un hecho así requiere. El mismo símbolo con el que ciertos personajes se daban abrazos con el dictador Pedro Carmona tras el golpe de Estado en Venezuela en 2002, o el mismo símbolo con el que las élite eclesiales bolivianas bendicen el racismo y la violencia opositora de los comandos fascistas de la “media luna”. Todo ello aquí, hoy mismo, en pleno siglo XXI. ¿Y todavía quieren que permitamos a nuestros hijos tener que pasar cada día seis o siete horas de sus vidas frente a un símbolo tan endemoniado?

No, no lo permitimos. Igual que ustedes no permitirían que pusiésemos una foto de Marx, de Mao, de Lenin o del Ché en cada una de sus Iglesias. Porque sus Iglesias son suyas y en ellas hacen lo que les da la gana. Nosotros igual: ciudadanos de un Estado Aconfesional, con creencias diversas, o directamente sin creencias. El espacio público es nuestro. Y no os queremos en él.

Desde aquellos años en que hicimos la revolución ilustrada para que sacaran sus sucias manos de nuestros Estados y de nuestras consciencias, el espacio público es de los ciudadanos. Lo hemos conquistado con muchos años de lucha. Nadie debería impedir que cualquier niño o niña lleve a clase el símbolo religioso que más le plazca, de manera individual. Un velo, una cruz, una virgen, lo que quiera. Es su libertad, y la de sus padres. Eso es parte del derecho a la libertad religiosa y de consciencia, como el abortar o no abortar, el follar o no follar. Pero querer imponer su derecho a la libertad religiosa frente al derecho a la libertad religiosa de quien no procese esa religión, es intolerable. No lo vamos a aceptar jamás. Es un espacio que nos pertenece, es nuestro. Ustedes solo entarán en él con nuestro permiso.

Eso sí, siempre podemos llegar a un pacto. Aceptamos sus crucifijos en las escuelas si a cambios ustedes colocan una foto de Marx en cada una de sus Iglesias. ¿Aceptan el pacto?

“El Neoliberalismo no es una teoría del desarrollo, el neoliberalismo es la doctrina del saqueo total de nuestros pueblos“ (Fidel Castro)

El Neoliberalismo ha sido la ideología hegemónica en materia económica desde el comienzo de la década de 1980. Desde el inicio del nuevo siglo, sin embargo, la intrínseca irracionalidad del neoliberalismo, su fracaso en promover el crecimiento económico de los países en desarrollo, su tendencia a profundizar la concentración del ingreso y a aumentar la inestabilidad macroeconómica (demostrada por las continuas crisis financieras de los 90), constituyen indicadores de su agotamiento. El castillo de naipes neoliberal, que por algunos años ofreció cierto grado de buen rendimiento en cuanto al aumento de los valores macroeconómicos a nivel internacional se refiere, ha comenzado a derrumbarse, víctima de sus propios errores, desde su misma base: los países capitalistas desarrollados. Pero, como siempre ocurre en estos casos, son aquellos países subdesarrollados situados en la periferia del sistema los que en mayor medida están teniendo que soportar los efectos de la actual crisis económica capitalista generada por la especulación y la avaricia neo-liberal.

Tras décadas de imposiciones neoliberales a las políticas de desarrollo de estos países (vía BM y FMI), con unos resultados, a diferencia de lo ocurrido en el ámbito de los índices macroeconómicos internacionales, más bien modestos, la llegada de la crisis ha vuelto a poner de manifiesto la insostenibilidad del paradigma neoliberal como modelo de desarrollo para los países situados en la periferia del sistema. Es ahora cuando la ineficiencia de estas políticas, así como lo inadecuado de sus planteamientos para con el papel que el Estado debe jugar en el crecimiento de estos países empobrecidos, se ha ejemplificado con toda claridad. Incluso los logros alcanzados en los últimos años, tras la aplicación a escala mundial de toda una serie de medidas destinadas a alcanzar los Objetivos del Milenio (ONU, 2000), se están viendo ahora amenazados por los efectos de la crisis actual. Lo que para occidente es básicamente una crisis económica en el ámbito financiero que ha acabado por repercutir en la economía real con resultados no poco preocupantes para sus clases trabajadoras, en los países empobrecidos se ha destapado en toda su crudeza como una crisis que abarca una triple dimensión: financiera, energética y alimenticia, y que está conduciendo a sus gentes a situaciones realmente trágicas. La pobreza, el hambre, el desempleo, en pocas palabras, la falta de alternativas reales para una vida digna, están alcanzando ahora cifras nunca vistas en la historia. Todo ello a pesar de que los apologetas del neoliberalismo siguen fieles a su discurso según el cual “para cualquier observador más o menos lúcido de lo que ha ocurrido con las economías estatizadas y el intervencionismo estatal, es inevitable reconocer que sólo una economía abierta trae desarrollo y progreso” (Vargas Llosa, 2009).

Las evidencias, podríamos responder, sugieren justamente lo contrario: que si tras tres décadas de aplicación sistemática de los postulados neoliberales en los países empobrecidos, los índices de pobreza, de desigualdad social y, sobre todo, de acumulación del capital en cada vez menos manos, no han hecho sino aumentar, no será, pues, el neoliberalismo quien traiga desarrollo y progreso para los países empobrecidos de la periferia capitalista. El neoliberalismo, como mucho, traerá para estos países el desarrollo de la dependencia y la explotación, el desarrollo del subdesarrollo.

En este artículo se hace una revisión de los efectos que las políticas neoliberales han tenido para los países empobrecidos de la periferia, a la vista de los datos actuales en medio de la crisis global capitalista. Los resultados son del todo esclarecedores. El Neoliberalismo para los países en desarrollo es igual, entre otras calamidades, a más miseria, más desempleo, más pobreza, más hambre, más endeudamiento con el exterior, más desigualdades sociales y más concentración de la riqueza en manos de los poderosos países del Norte y sus clases más privilegiadas, que no son precisamente sus clases trabajadoras. Estamos entonces, qué duda cabe, si hacemos un análisis conjunto de todos los datos que se verán en el artículo, ante lo que podemos considerar la culminación de la historia de un fracaso anunciado: la historia del neoliberalismo como paradigma para el desarrollo de los países empobrecidos, por más que, como se ha dicho, los apologetas de estas doctrinas económicas sigan tratando por todos los medios de convencernos de lo contrario.

La conclusión final también es sencilla: los pueblos empobrecidos tienen que abandonar desde ya el neoliberalismo y apostar decididamente por modelos alternativos para el desarrollo. Modelo que deben ir más allá de los estrechos márgenes otorgados por el capitalismo. Modelos que han de avanzar por la senda del desarrollo auto-centrado y el socialismo. No queda otra.

Pueden leer y descargar el artículo completo en la siguiente dirección:

http://www.scribd.com/doc/21977300/Neoliberalismo-y-desarrollo-la-historia-de-un-fracaso-anunciado

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=94416&titular=neoliberalismo-y-desarrollo-la-historia-de-un-fracaso-anunciado-

jueves, 1 de octubre de 2009

Huele a pantomima fascista en Honduras


El pasado domingo 27 de septiembre, en horas de la tarde, la prensa hondureña daba a conocer al mundo la puesta en marcha en aquel país de un Decreto Gubernamental que anulaba las principales garantía constitucionales de las que hasta ese momento (supuestamente) gozaban los ciudadanos y ciudadanas de la nación. Honduras pasaba a ser (oficialmente) un Estado fascista. La libertad de expresión, la libertad de pensamiento, la libertad de reunión y de asociación, la libre circulación, la libertad de prensa, el derecho a no ser detenido de manera arbitraria y sin acusación alguna por la policía, etc. pasaban a quedar en suspenso por un periodo de 45 días desde la entrada en vigor del Decretazo fascista. El Decreto fue publicado en la Gaceta oficial de Honduras a fecha del 26 de septiembre, aunque había sido firmado por el presidente fascista y sus secuaces cuatro días antes. Todo el proceso se llevó absolutamente en silencio y de espaldas a la ciudadanía. El mundo entero, como no podía ser de otra forma, quedaba escandalizado con la medida del gobierno golpista, atónito ante la vuelta indisimulada del fascismo al poder en un país de América Latina. Voces de protesta surgieron desde todos los rincones del planeta, desde la OEA a la UE, pasando por los EEUU y, por supuesto, todos los países presentes en la II Cumbre del ASA (América del Sur-África). ¿Cómo es posible que en esas condiciones se puedan celebrar unas elecciones democráticas en Honduras? Fue la pregunta más planteada por buena parte de la diplomacia internacional una vez hubieron conocido la noticia, especialmente entre aquellos países menos beligerantes con el régimen dictatorial del señor Micheletti. Poco importaba el carácter fascista que se esconde indisimuladamente tras el mencionado Decreto, poco importaban los Derechos Humanos o la situación de extrema indefensión en la que quedaban a partir de ese momento todos y cada uno de los partidarios de la vuelta al orden constitucional y democrático en Honduras (sean o no seguidores del Presidente Zelaya), lo importante, al parecer, era que el Estado de Sitio impuesto por Micheletti comprometía la legitimidad de las elecciones que deben ser celebradas el próximo Noviembre en el país.

Algo huele a podrido en todo esto, pensé. ¿Qué necesidad tiene Micheletti de sacar adelante un Decreto de este tipo cuando desde el mismo momento en que los militares derrocaron por la fuerza al legítimo presidente del país, los Derechos Humanos, políticos y constitucionales de la ciudadanía hondureña, y especialmente de aquella parte de la ciudadanía que forma parte de la oposición al Golpe, han sido sistemáticamente conculcados siempre que al Gobierno golpista, los militares y/o la Policía les ha venido en gana?, ¿para qué se va a exponer al escarnio público del mundo entero cuando desde el mismo momento en que tomó el poder ha hecho y deshecho a su antojo, ha perturbado las garantías constitucionales cuando lo ha creído oportuno y ha sometido a la oposición a un trato represivo y dictatorial?, ¿qué necesidad tiene de ello, y además justo en este momento en que el mundo entero tiene sus ojos puestos en Honduras?, ¿No le bastaba con seguir aplicando sus medidas dictatoriales como lo ha venido haciendo hasta ahora y tenía que complicarse la vida para dejar claro y por escrito al mundo entero que estaba actuando como un vil fascista?, ¿qué beneficio puede sacar Micheletti de todo esto? Porque, hasta el momento, cuando ha querido reprimir, ha reprimido; cuando la policía o el ejército han tenido que detener, torturar e incluso asesinar a los ciudadanos en oposición al golpe, lo han hecho; cuando han tenido que sacar del aire a medios de comunicación o han tenido que tomar por la fuerza sus instalaciones, lo han hecho. Entonces, ¿para qué complicarse la vida con un Decreto Gubernamental que simplemente les va a permitir hacer legalmente lo que hasta este momento han venido haciendo cuando han querido sin necesidad de estar en vigencia este Decreto?, ¿no había aprobado ya en su momento el Congreso Nacional un Decreto muy similar a éste que anulaba también las garantías constitucionales de la ciudadanía hondureña?, entonces, ¿para qué esta pantomima fascista?, ¿para qué dar mayor cobertura legal a unos actos que ya la policía, el ejército y el propio gobierno vienen haciendo con toda impunidad desde el mismo día del Golpe, y que ahora con este Decreto gubernamental únicamente iban a conseguir atraer la atención del mundo en forma de confirmación de todas las tropelías dictatoriales que están cometiendo desde el pasado 28 de junio? No creo que tengan un pelo de tontos, no creo que se quieran complicar innecesariamente la vida, algo deben estar tramando estos fascistas, pensé. En menos de una semana mis sospechas parecen confirmarse.

Ya desde la investidura del golpista, Honduras ha vivido en un Estado de Sitio constante, con Toques de queda continuados en los cuales los derechos constitucionales de la población quedaban igualmente en suspenso. El día 1 de Julio, tres días después del Golpe, el Congreso aprobaba, a instancias del presidente golpista, un decreto legislativo que anulaba las garantías constitucionales de la ciudadanía mientras durasen los Toques de queda impuestos por el gobierno fascista. Que se sepa, aquel Decreto no ha sido derogado hasta la fecha. El Decreto fue aprobado en un solo debate (ya que se mocionó para dispensar los primeros dos debates) por los diputados y diputadas al Congreso Nacional, a excepción del partido Unificación Democrática (UD). Los derechos constitucionales suspendidos en aquel momento por la Cámara Legislativa fueron el 71, 78, 79, 81 y 99 de la Constitución de la República. Es decir, prácticamente los mismos que ahora han sido puestos en suspenso por el Decreto gubernamental de Goriletti: 69, 72, 78, 81, 84. Han cambiado el artículo 71 (Ninguna persona puede ser detenida ni incomunicada por más de veinticuatro horas, sin ser puesta a la orden de autoridad competente para su juzgamiento. La detención judicial para inquirir no podrá exceder de seis días contados desde el momento en que se produzca la misma) por el 69 (La libertad personal es inviolable y sólo con arreglo a las leyes podrá ser restringida o suspendida temporalmente), que obviamente implica el derecho a violar la libertad personal mediante arresto por el tiempo que el gobierno de facto considere necesario. Se concreta además el artículo 79 (Toda persona tiene derecho de reunirse con otras, pacíficamente y sin armas, en manifestación pública o en asamblea transitoria, en relación con sus intereses comunes de cualquier índole, sin necesidad de aviso o permiso especial), en el artículo 78 (Se garantizan las libertades de asociación y de reunión siempre que no sean contrarias al orden público y a las buenas costumbres), que obviamente son artículos casi redundantes. Y el artículo 99 (El domicilio es inviolable. Ningún ingreso o registro podrá verificarse sin consentimiento de la persona que lo habita o resolución de autoridad competente. No obstante, puede ser allanado, en caso de urgencia, para impedir la comisión o impunidad de delitos o evitar daños graves a la persona o a la propiedad), queda sometido por la suspensión del artículo 84 (Nadie podrá ser arrestado o detenido sino en virtud de mandato escrito de autoridad competente, expedido con las formalidades legales y por motivo previamente establecido en la Ley), ya que el poder detener a cualquier persona sin mandato escrito de ningún tipo, implica obviamente el poder hacerlo en su casa o en cualquier otro lugar del país, quedando además justificada tal actitud por la objeción que se expresa como tal en el artículo 99 (No obstante, -el domicilio- puede ser allanado, en caso de urgencia, para impedir la comisión o impunidad de delitos o evitar daños graves a la persona o a la propiedad). Por tanto, con este nuevo Decreto, no cambia nada, salvo que se da nueva cobertura legal a las medidas fascistas aplicadas por el Gobierno de Goriletti, con apoyo del Congreso Nacional y de las Fuerzas Armadas. Honduras vivía ya en una dictadura antes de la aprobación del Decreto de Micheletti, y lo sigue haciendo igualmente, ahora de manera oficial, tras la aprobación de éste. Nada ha cambiado a ese respecto, salvo que ahora el rechazo masivo al Decreto del Gobierno ha aumentado aún más la presión internacional en contra de Micheletti y de su gobierno golpista.

Como ya he dicho, esto en un principio, si se piensa bien, podría resultar paradójico. Un gobierno que actúa de manera fascista, que reprime, tortura y asesina, que toma medios de comunicación por la fuerza de las armas, que impide la libre circulación de los ciudadanos cuando lo considera oportuno, y que ahora, a pesar de que ya cuenta con un rechazo internacional masivo, tiene la necesidad de sacar un decreto que legaliza todas estas actitudes aún más claramente de lo que ya lo estaban por el Decreto Legislativo del 1 de Julio, y por las actuaciones fácticas del gobierno, la policía y las fuerzas armadas desde el 28 de junio a esta fecha. Raro, raro, raro. Pero el enigma comenzó a verse más claro tan sólo un día después del conocimiento a nivel internacional de la puesta en marcha del Decreto Gubernamental. En esa fecha, el Presidente golpista aparecía en rueda de prensa junto al también golpista Presidente del Congreso Nacional, Alfredo Saavedra. Micheletti dijo entonces estar dispuesto a escuchar las peticiones del Presidente del Congreso Nacional, así como los diferentes representantes de los partidos políticos con representación parlamentaria, acerca de la derogación del Decreto fascista. "Son ellos con este servidor los que lo vamos a derogar, si es necesario", dijo Micheletti. ¿La razón de este aparente cambio de actitud? No perturbar el desarrollo del proceso electoral, según le habían señalado los diputados que sería el caso de seguir vigente el Decreto por los 45 días que se estipulan en él. "Voy a consultar con la Corte Suprema de Justicia, con el Tribunal Supremo Electoral, incluso, si hay posibilidad de hablar con los candidatos presidenciales (...) y así tomar la decisión más conveniente a los intereses de nuestra patria que (...) será derogar ese decreto en el momento más oportuno (...) porque en este país hay división de poderes, hay unos poderes independientes que funcionan", dijo Micheletti. ¿Lo van pillando?

Dos días después de esta rueda de prensa, era el Tribunal Supremo Electoral (TSE) el encargado de pedir al Presidente golpista que se derogara el Decreto Gubernamental. La solicitud se sumaba a las demandas planteadas por el Parlamento, los candidatos presidenciales y otros sectores fieles al gobierno de facto y fue oficializada por los magistrados del TSE David Matamoros y Enrique Ortez Sequeira, en una reunión que mantuvieron con Micheletti en la Casa Presidencial. Matamoros explicó, en una rueda de prensa al término de la reunión, que pidieron a Micheletti la eliminación del decreto para que así no haya duda sobre la legalidad de los comicios planteados para el próximo 29 de noviembre. Por su parte, Ortez Sequeira indicó que se pidió al gobernante de facto que "recapacite", e insistió, al igual que Matamoros, en que el TSE garantiza un proceso electoral "transparente". En la misma rueda de prensa, Micheletti dijo que accedía a analizar la solicitud y volvió a insistir en que el decreto será "derogado de la manera oportuna", apuntando que continuará las consultas al respecto con la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y otros órganos del Estado con el fin de tomar una decisión "consensuada". ¿Lo pillan ya?

La cosa es clara. Solo falta el pronunciamiento del poder Judicial. En los próximos días la Corte Suprema de Justicia, máximo órgano de este poder del Estado, se pronunciará exactamente en los mismos términos que lo han hecho ya los candidatos presidenciales, el presidente del Congreso y los representantes de los partidos políticos en el mismo, y finalmente el Tribunal Supremo Electoral, todos ellos, huelga decirlo, implicados hasta las cejas en el Golpe de Estado. Es decir, en los próximos días, seguramente mañana o pasado a más tardar, la Corte Suprema Electoral anunciará también su petición al Presidente golpista para que el Decreto sea derogado y las elecciones se puedan celebrar con "normalidad". Se habrá cerrado así el círculo de los "independientes" poderes del Estado. Se convocará una nueva rueda de prensa, y Micheletti, tras proclamar a los cuatro vientos que ha sido una decisión consensuada con los otros dos poderes del Estado, el Tribunal Electoral y los candidatos presidenciales de los partidos golpistas que lideran las encuestas, anunciará la derogación del Decreto. Entonces comenzará la segunda parte del Show, seguramente escrito en su totalidad con guión hollywoodiense made in USA.

Es decir, a partir de ese momento, pongo la mano en el fuego, se tratará por todos los medios de convencer al mundo acerca de la legalidad y la transparencia de las elecciones de Noviembre, como así demostraría el perfecto funcionamiento de la democracia en Honduras, un funcionamiento que habría quedado demostrado igualmente por la negociación y posterior consenso habido en el país entre los diferentes poderes "independientes" para derogar el Decreto del Presidente a petición de los demás poderes del Estado. Hagan sus apuestas, les aseguro que no pierden.

Con toda esta pantomima, pues, no se estaría buscando otra cosa que dotar de legitimidad a las elecciones de Noviembre, para que de esta manera el candidato que salga electo de las mismas pueda ser reconocido por la Comunidad Internacional. EEUU, Canadá, Bahamas, Perú, Panamá y Costa Rica, además de Israel y Taiwan (que ya reconocen al gobierno golpista actual), ya han manifestado públicamente que valorarán la posibilidad de reconocer al nuevo Presidente una vez se hayan celebrado las elecciones de Noviembre, o, lo que viene a ser los mismo, ya han anunciado que reconocerán al Presidente que salga de esas elecciones, únicamente necesitan apoyarse en cualquier tipo de argumento legal, cualquier excusa, para hacerlo. ¡Y qué mejor excusa que el argumento del funcionamiento de los tres poderes de manera independiente!, un argumento que, por otro lado, ha sido repetido hasta la saciedad, a modo de colorario, por el Presidente golpista y sus secuaces desde el mismo día en que se llevó a cabo el Golpe de Estado militar.

Los gobiernos partidarios del derrocamiento de Zelaya, se hayan manifestado a favor o no de su destitución durante estos meses, simplemente necesitan buscar argumentos para legitimar su reconocimiento al Presidente que salga electo en Noviembre, y aquí Micheletti y sus compinches se los están proporcionando, seguramente con acuerdo previo en el diseño de la estrategia a seguir. Los golpistas no son tontos y saben que necesitan credibilidad a cualquier precio. Quienes los apoyan, por su parte, tampoco son tontos y saben que necesitan excusas de cualquier tipo, a poder ser con hechos sobre la mesa, para poder justificar su decisión ante el mundo. Lo que está ocurriendo ahora, por macabro que resulte decir esto de una situación como la que se está viviendo en Honduras estos días, es pura diplomacia internacional, es el fruto de la estrategia diseñada por los aliados en la sombra de Micheletti para legitimar, no ya su gobierno (pues saben que eso es imposible), sino el futuro gobierno que salga de las elecciones ilegítimas de Noviembre, una diplomacia que, eso sí, y como siempre, vive de espaldas a los problemas, demandas y necesidades democráticas de los pueblos oprimidos del Sur.

Porque es el pueblo hondureño el que ha sufrido en sus propias carnes la represión fascista de Micheletti y su gobierno. Porque es el pueblo hondureño el que ha tenido que soportar las torturas, los asesinatos, la limitación de derechos y la persecución política. Porque es el pueblo hondureño el que ha tenido que vivir aterrorizado por los toques de queda impuestos por el gobierno fascista. Porque es el pueblo hondureño el que ha tenido que sufrir el cierre de medios de comunicación independientes, los estadios a modo de campos de concentración improvisados, los ataques con bala viva de la policía y el ejército, los retenes en las carreteras, las detenciones arbitrarias, en fin, todas las atrocidades fascistas cometidas por los golpistas desde el mismo día en que el Presidente Zelaya fue secuestrado y sacado del país por los militares, en connivencia con EEUU y sus también militares en el país (está ya demostrado, y así lo confirmó el propio gobierno de los EEUU, que el avión que sacó al presidente del país hizo escala en la base militar que los gringos tienen en Honduras).

Porque es también el pueblo hondureño el que ha sido privado de su legitimo derecho a ser gobernado por el Presidente que ellos eligieron durante el tiempo que estipula la Constitución del país para ello. Porque es el pueblo hondureño el que ha visto como el fascismo les ha pasado por encima, como los militares han tomado el poder del país y han hecho y deshecho a su antojo en connivencia con Goriletti. Porque es el pueblo hondureño el que tendrá que soportar la celebración de unas elecciones ilegitimas en medio de un gobierno dictatorial y de un Estado de Sitio constante, sea oficializado vía Decreto o no. Porque es el pueblo hondureño, en definitiva, el que votó por un presidente que ha sido derrocado por la fuerza de las armas, y al que ahora quieren sustituir, con el apoyo internacional de los de siempre, por un presidente salido de unas elecciones ilegítimas que los golpistas tratan por todos los medios de convertir en unas elecciones normalizadas, limpias y transparentes, ja. Normales como los campos de concentración que han instaurados los golpistas cuando les ha venido en gana, limpias como las manos manchadas de sangre de los militares y policías que han reprimido al pueblo durante estos meses y transparentes como la tapa del ataúd donde han sido enterrados los muertos de la represión fascista. Así de normales, limpias y transparentes van a ser estas elecciones.

Porque será además el pueblo hondureño el que tenga que soportar un mandato gubernamental no salido de la soberanía popular, sino del control fascista del Estado por parte de los golpistas. ¿O alguien cree después de todo lo que ha ocurrido qué el gobierno fascista de Micheletti, el actual Tribunal Supremo Electoral, la Corte Suprema de Justicia y los Congresistas golpistas que falsificaron una supuesta carta de renuncia del señor Zelaya, tienen la más mínima credibilidad a la hora de garantizar "libertad" y "transparencia" en unas elecciones celebradas bajo el mandato del actual gobierno fascista y con las Fuerzas Armadas gobernando de facto el país? Porque esa es otra, si hay un presidente de facto ahora mismo en Honduras, no es el señor Micheletti como se empeñan en llamarlo una y otra vez desde la prensa occidental pro golpista, sino el señor Romeo Vázquez. El señor Micheletti es simplemente un Presidente golpista, la cabeza visible de un gobierno bajo el cual jamás se podrán celebrar unas elecciones creíbles, ni libres, ni transparentes, ni democráticas. Por más que con sus estrategias bien diseñadas desde probablemente los EEUU, como ésta que aquí denuncio, traten de demostrar lo contrario. La dictadura sigue siendo dictadura. Y ninguna dictadura podrá garantizar jamás legitimidad electoral mientras los opositores al gobierno están siendo asesinados, silenciados, torturados, reprimidos de todas las maneras habidas y por haber en las calles. Espero que no lo olvide la comunidad internacional.

Aunque me temo que muchos países, con EEUU a la cabeza, ya lo tienen claro desde el 28 de junio pasado. Sólo era cuestión de tiempo esperar el momento para legitimar de una u otra manera el fascismo golpista hondureño. Y ese momento ha llegado. Se derogará el Decreto de Micheletti y con ello la Comunidad Internacional dará legitimidad al fascismo hondureño y sus elecciones fraudulentas. Quien nace puta, se muere puta, dicen en mi pueblo. Y la Comunidad Internacional, eufemismo para hablar de EEUU y sus aliados, puta nació y puta morirá. Lo sabemos de sobra.

Salvo, claro está, que antes de Noviembre alguien pueda remediarlo devolviendo a Zelaya al poder, lo cual veo ya casi imposible. Pero nada es descartable cuando hay un pueblo en lucha, con la valentía, la honestidad, la decisión y la bravura del pueblo hondureño. Esa es la esperanza que me queda.